derrame ocular 2

Por mucho que suene grave, los derrames oculares son patologías frecuentes y generalmente inofensivas para nuestra salud. Seguramente más de una vez os habéis visto manchas rojas en la parte blanca del ojo. Se muestran así porque son una hemorragia que se produce por debajo de la conjuntiva y ocurre cuando se rompe un pequeño vaso sanguíneo y sangra. No hay que darle mucha importancia salvo que empiece a ser algo habitual en tu día a día, se agrande en exceso o cambie de color. En cualquiera de estos casos, deberás acudir urgentemente a un oftalmólogo.

Normalmente no tiene más síntomas ni molestias, aparte de la rojez. Las hemorragias subconjuntivales  pueden ser causadas por cosas tan triviales como aumentos de la presión, por un estornudo o por una tos fuerte. También aparece con frecuencia en personas con hipertensión, que toman anticoagulantes o pacientes de diabetes. Y por supuesto, suele aparecer tras recibir golpes en el ojo.

Eso sí, si crees que puedes sufrir algún tipo de enfermedad en el corazón o eres propenso a ello por genética, deberías ir al cardiólogo antes que al oftalmólogo si despiertas con este problema. Los derrames oculares pueden tener relación con el corazón, en especial si casi siempre suceden en el ojo izquierdo.

¿Cómo tratar un derrame ocular?

Si no presenta ningún otro síntoma ni problemas que afecten a la visión, los derrames oculares no requieren tratamiento. Generalmente irán desapareciendo con el paso de las horas. Entre 3 días y una semana como máximo, la sangre acumulada se irá diluyendo.

No te asustes si cambia de forma levemente. Las hemorragias en esta zona pueden aumentar un poco de tamaño desde la primera vez. Pero lo normal es que, igualmente se reabsorban en estos plazos.

Si además de la rojez notamos algo hinchada la zona (normalmente en el caso de que aparezcan después de algún golpe), podemos ayudarnos de lágrimas artificiales par así aliviar la sensación de roce que se puede experimentar al cerrar el párpado.
 

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Equipo IOTT