El estrés puede afectar a la visión

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Sabemos que el estrés es una patología común en pleno siglo XXI y en nuestro día a día, es normal vivir alterados o con ansiedad, ya sea por situaciones personales, laborales o porque de manera natural seamos así. Pero obviamente, esto nunca trae consigo nada bueno. Si ya nos puede afectar a nuestra salud en forma de menor resistencia a las enfermedades, los ojos no se iban a excluir.

Lamentablemente, el estrés puede provocar visión borrosa y mareos asociados a menudo en las personas que sufren de estrés o ansiedad. Además, esto suele generar aún un mayor malestar al no ser conscientes de su se trata de una manifestación de la ansiedad que se está sufriendo o de una enfermedad como tal.

La visión borrosa es una señal de pérdida de agudeza visual. Normalmente la pérdida de visión suele ser un síntoma transitorio, pero es muy importante que acudamos a un oftalmólogo si lo sufrimos, porque también puede tratarse de una señal de alarma que anticipe otro tipo de problemas (y en este caso, no estar tan relacionada con el estrés, sino con otras patologías). También es normal que se produzcan otros síntomas como pesadez en los párpados, tener la sensación de irritación en los ojos o pequeños puntos negros que aparecen y desaparecen en nuestra visión. Sobre todo, suele darse si tenemos falta de sueño, otro de los síntomas más habituales de estrés y ansiedad.

 

¿Cómo afecta el estrés a nuestros ojos?

Además de la pérdida de visión, el estrés puede afectar a nuestras ojos de otras maneras. Las formas más comunes son tics en los ojos o inflamación ocular.

Los tics suelen producirse como un temblor leve e incontrolable en el párpado superior. Se conoce como mioquimia del orbicular y es la manifestación más frecuente del estrés en nuestros ojos. Se trata de un movimiento involuntario provocado por la señal que transmite nuestro sistema simpático al músculo  del párpado y que se suele activar en situaciones de estrés en las que liberamos una hormona llamada catecolamina.

En el caso de las inflamaciones de retina, se suele corresponder con una maculopatía serosa central, que es una inflamación benigna de la mácula.  Las personas que la sufren suelen percibir una visión borrosa y, en ocasiones, pueden sufrir una pérdida repentina de la visión. Te recomendamos por ello, que ante cualquiera de estos síntomas acudas inmediatamente a tu oftalmólogo.

Reducir el estrés visual

Para evitar estos síntomas y recuperar nuestra visión habitual, lo mejor es reducir nuestro nivel de estrés. Asociado a ello, recuperaremos nuestras plenas capacidades físicas en todos los aspectos.  Para ello, debemos procurar descansar las horas necesarias, mantener una dieta adecuada y saludable y procurar hacer ejercicio físico. Por supuesto, para esto último debemos hacerlo con las medidas oculares adecuadas. Por ejemplo, si hacemos deporte al aire libre, nuestras gafas de sol (o gafas deportivas) deben llevar un filtro solar que evite el estrés visual.
 

Equipo IOTT

 

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