Problemas de visión en el embarazo

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En otro post ya desmentimos el mito de que la miopía aumentara durante el embarazo pero… ¿Qué complicaciones para nuestra visión pueden darse mientras estamos embarazadas? En realidad no debemos descuidar nuestros ojos durante los 9 meses que dure porque durante la gestación, puede haber algún otro tipo de molestias o complicaciones.

Por ejemplo, es habitual que la calidad y la cantidad de lágrima en los ojos varie de manera sustancial durante el embarazo. Por ello, podremos notar algo de sequedad ocular: picor, irritación, sensación de arenilla… Normalmente tiene una solución fácil: un tratamiento a base de lágrimas artificiales recomendado por nuestro oftalmólogo bastará para subsanarlo al menos durante el tiempo que nos quede de gestación. Eso sí, cuando demos a luz, deberíamos revisarnos la vista para comprobar que el problema se ha corregido y que no tenemos ningún otro tipo de complicaciones oculares.

Estos problemas de sequedad se notan especialmente en mujeres que usen lentillas en su vida diaria. Por eso en algunos casos donde la sequedad es más severa se aconseja no usar lentes de contacto durante el tiempo que quede de embarazo. De esta manera se evitarían problemas graves derivados como los edemas de inflamación de córnea, comunes en el embarazo debido a ello. Obviamente, la calidad de vida empeorará si tenemos que depender de las gafas pero al menos nos evitará complicaciones.

Aunque esté científicamente demostrado que las dioptrías no varían durante el embarazo, muchas mujeres pueden experimentar cambios de graduación o visión borrosa en algunos momentos, sobre todo a partir de la semana 32. Estos cambios son transitorios, comunes y remitirán tras el parto. En la mayoría de casos se deben a la retención de líquidos. Pero igualmente se debe acudir al oftalmólogo para que lo valore ya que la visión borrosa en embarazadas puede ser un síntoma de alguna enfermedad grave como la preeclampsia o diabetes gestacional que sí requieren seguimiento y tratamiento específicos cuanto antes.

Si la embarazada ya tenía diabetes y no es gestacional, hay que extremar la precaución aún más y realizar exámenes de visión periódicos. Porque las estadísticas señalan que el 30% de las diabéticas  desarrollan retinopatía durante el embarazo. En estos casos se antoja fundamental controlar los niveles de azúcar tanto del bebé como la madre.

Por ello, la mejor conclusión que podemos sacar es no descuidar nuestra salud visual si estamos embarazadas, sobre todo si eres usuaria de lentillas, tienes diabetes o riesgo de sufrir algún tipo de las complicaciones que hemos mencionado
 

Equipo IOTT

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