sindrome ojo secoCon la edad, es más normal notar los ojos más secos de lo habitual. Con el envejecimiento se atrofian las células que generan la lágrima de manera constante y esto puede producir el llamado síndrome del ojo seco. Aunque hay otras posibles causas, esta es la más frecuente.

El síndrome del ojo seco es una alteración que se produce en la superficie de la córnea y la conjuntiva por la falta de lágrima, lo que hace que la superficie del ojo no esté bien lubricada y nos de la sensación de molestia como si se nos hubiera metido algo en él o tuviéramos arenilla. También causa irritación, escozor o enrojecimiento. Y, aunque parezca contradictorio, un síntoma también puede ser el lagrimeo excesivo. Esto se debe a que el ojo genera un exceso de lubricación pero es de baja calidad. Es decir, no aporta nutrientes ni los protectores necesarios para el correcto funcionamiento.

Su tratamiento depende del nivel de sequedad y la gravedad de la enfermedad. Una sequedad mínima suele tratarse con lágrimas artificiales o gel. En casos más graves, se pueden aplicar otras soluciones como el bloqueo de los conductos lagrimales mediante tapones para evitar el drenaje de las lágrimas y mantener la hidratación tanto como sea posible. Los pacientes con patologías aún más severas pueden requerir tratamientos adicionales.

Para prevenirlo, solo podemos tener en cuenta los factores ambientales. Ya que no podemos frenar ni el paso del tiempo ni la degeneración celular que conlleva, desgraciadamente. Por eso, si estamos en la franja de población de riesgo (esta enfermedad es más común a partir de los 40 años y en mujeres por cambios hormonales), lo mejor que podemos hacer es tomar algunas medidas como:

  • Evitar lugares con ambiente muy seco
  • Limpiar adecuadamente las glándulas lagrimales
  • No exponernos a corrientes de aire (centiladores, aires acondicionados, etc..)
  • Mantener la limpieza de nuestro hogar (evitar el polvo, tabaco, uso de disolventes, etc..)

Equipo del IOTT