La blefaritis es una inflamación frecuente y permanentes del borde palpebral. Puede causar picor, irritación, lagrimeo o sensación de arenilla en el ojo. La mayoría de casos de esta enfermedad son leves. Aunque como todo, pueden aparecer complicaciones si no se lleva a cabo el tratamiento adecuado.

La blefaritis en sí no es contagiosa. Aunque varios miembros de una misma familia pueden padecerla (o enfermedades asociadas). En estos casos el trastorno podría ser de origen genético.

Como siempre, recomendamos acudir al oftalmólogo si nota alguno de estos síntomas, y esperar su diagnóstico antes de empezar cualquier tipo de tratamiento.

Causas

Está relacionada con otras alteraciones como el síndrome del ojo seco, alergia, alteraciones cutáneas, etc… Con frecuencia también se producen orzuelos o chalaziones. El uso excesivo de lentillas, maquillaje no adecuado, exposición a determinados agentes ambientales, estrés o pasar muchas horas delante de pantallas de ordenador pueden ser también factores desencadenantes.

Tipos de blefaritis

Blefaritis anterior – La inflamación afecta a la parte externa del borde palpebral. Puede estar ocasionada por una infección o enfermedades cutáneas como la dermatitis.

Blefaritis posterior – Afecta a la parte interior del borde palpebral. El lugar donde los parpados están en contacto con el ojo. El resultado es una disfunción de las glándulas de Meibomo. Lo cual puede causar orzuelos o chalaziones. También, el algunos casos, se puede inflamar el borde o formarse costras.

Tratamiento

Una vez confirmada la enfermedad, será necesario empezar con el tratamiento. Antes de nada, lamentamos decir que la blefaritis aún no tiene cura definitiva, pero puede controlarse para que los síntomas no aparezcan durante la mayor parte del tiempo y pueda llevar una vida completamente normal y, más importante, sin complicaciones visuales.

La base del tratamiento es la higiene palpebral. Si bien es posible que su oftalmólogo también le recete algún fármaco en caso de que presente inflamaciones, lo más importante será limpiar los párpados y el borde palpebral de manera asidua.

Equipo del IOTT