Curiosidades parpadeo

Parpadear es algo totalmente normal y automático, pero seguro que nunca te has planteado por qué se hace constantemente y por qué nos cuesta tanto cuando intentamos forzar a no hacerlo. Todo está relacionado con la protección del globo ocular.

El parpadeo tiene varias funciones:

Limpiar los ojos, ya que los ojos necesitan estar limpios y húmedos.
Cuidar el ojo del exceso de luz.
Proteger de posibles lesiones.
Reposar y relajar los ojos.

Cuando hablamos de parpadear, seguro que te imaginas un simple movimiento de abrir-cerrar. Sin embargo, es algo más complejo: el parpado superior es el que se encarga de hacer el movimiento de abrir y cerrar y el parpado inferior realiza un movimiento oblicuo, desde la parte temporal a nasal, para pasar la lágrima por todo el globo ocular y humedecerlo.

El parpadeo no es constante ni igual para todos. Depende del trabajo que estemos realizando, nuestro nivel de atención, la sequedad del ambiente, nuestro estado de ánimo o si usamos lentillas. El número normal de parpadeos por minuto en una persona es de 14,5 y el ojo permanece 0,4 segundos cerrados en cada uno de ellos. Sin embargo, cuando estamos concentrados, leyendo, por ejemplo, la cantidad de parpadeos disminuye hasta unos 4,5 por minuto y se producen de forma regular. Durante una conversación, parpadeamos 26 veces por minuto, según el nivel de concentración y fijación hacia otra persona que tenemos. No es lo mismo hablar por hablar que tener una conversación profunda, o con una persona con la que nos guste hablar.

Si trabajas frente a un ordenador, os recomendamos que hagáis una pausa breve en vuestro puesto para practicar algunos ejercicios de parpadeo y relajación, ya que el exceso de horas ante este tipo de monitores puede dañar a largo plazo tu vista.

Por ejemplo, cerrar los ojos apretando con fuerza durante 3-4 segundos y abrirlos. Repetir unas 7 u 8 veces. Si notas tu ojo seco, un buen ejercicio es parpadear más rápido. Unas 15-30 veces en un minuto. Siempre que puedas, cierra los ojos si es posible. Por ejemplo, cuando estés escribiendo un artículo como este o un e-mail, quédate con los ojos cerrados mientras piensas la siguiente frase y descansa tu vista durante unos segundos. Eso sí, ¡no te duermas!