oftalmologia arte museo prado

Las obras de arte nos hacen disfrutar del talento de sus creadores recreando ambientes, personajes, sensaciones, incluso sin querer recrear nada. Pero también pueden servirnos como
testimonio de una época, de un tiempo, de una manera tan fiel como documentos oficiales o las narraciones historiográficas. La pintura es un claro ejemplo de ello. Los pinceles de los grandes maestros reflejaron los males de su tiempo, a veces de manera involuntaria, otras con toda la intención del mundo. Uno de esos males eran los problemas de salud visual.

Un libro, escrito por Enrique Santos Bueso, médico de la Unidad de Neuroftalmología del Hospital de San Carlos de Madrid, recoge las singularidades oftalmológicas que podemos observar en las obras del madrileño Museo del Prado. Se llama Oftalmología en el Museo del Prado y reúne en 84 páginas algunos de los defectos de la visión que los pintores más afamados, desde Goya a La Tour, desde el Greco a Brueghel, a lo largo de 34 cuadros en los que se nos cuenta la historia con la explicación pertinente para cada cuadro.

Así, nos encontramos por ejemplo que en el retrato de Los Duques de Osuna y sus hijos de Francisco de Goya, la que fuera futura marquesa de Marguini posee epicanto, asimetría ocular y un
posible estrabismo en su ojo derecho. El San Jerónimo de Marinus Van Reymerswaele usa gafas. Tenemos ciegos en El vino de la fiesta de San Martín de Brueghel. La Mona Lisa de Da Vinci no tiene cejas ni pestañas. La prostituta del cuadro El tramposo del as de tréboles de Georges de La Tour es estrábica.

Un repaso por los defectos de la visión que pueden contemplarse en las obras de la colección permanente o bien en la muestra del pintor francés Georges de La Tour, que caracterizaba sus obras por la gran expresividad y detalle en los rostros.

El libro nos presenta una manera diferente de acercarse al arte y de conocer cómo de la mano de los grandes maestros podemos aprender más de lo que nos pensamos. Y nos sirve de excusa para visitar de nuevo el Museo del Prado, una de las grandes joyas de nuestro patrimonio nacional.

Equipo IOTT