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Las pestañas están formadas de pelo y como tal, funcionan exactamente igual que el vello en otras partes del cuerpo… entonces, ¿también pueden tener las mismas complicaciones? Técnicamente sí. Es posible tener caspa en las pestañas e incluso tenerlas grasas, tal y como pasa con el cabello. Pero si es nuestro caso, no debemos tomarlo como algo inofensivo, tal y como podemos hacer con el pelo de la cabeza. Si nuestras pestañas segregan residuos o un exceso de grasa, podemos estar ante uno de los síntomas de la blefaritis.

La blefaritis es una patología ocular por la cual se inflaman el borde de los párpados, justo en la zona donde nacen las pestañas. Cuando esto ocurre, se generan una serie de secreciones en la que abundan lípidos, lo comúnmente conocido como grasa. Pero antes de pensar en cómo tratarla, hay que averiguar la causa de esta patología.

La blefaritis tiene tres causas habituales: bacterias en la zona ocular, trastornos en la piel (dermatitis cerca del ojo) o alergias. Dependiendo de por qué nuestros párpados se han hinchado y segregan algún tipo de residuos deberemos identificarlo y tratarlo de una manera u otra.

Un exceso de grasa en las pestañas suele estar relacionado con la primera causa, la aparición de bacterias cerca de la zona de nuestro ojo. En tal caso puede derivar en infección y tener que ser tratada con antibióticos. De igual manera, si somos propensos a sufrir infecciones bacterianas en cualquier otra parte del cuerpo, puede que esté directamente relacionado con la aparición de estos problemas cerca de nuestros ojos, como es el caso de personas con dermatitis rosácea o dermatitits seborreica. En cuanto a las alergias, en algunos casos también pueden provocar reacciones e infecciones que den lugar a la aparición de blefaritis.

Tratamientos para la blefaritis

Desgraciadamente, la blefaritis no tiene una cura definitiva que anule los síntomas y evite su reaparición, por lo que siempre van orientados a paliar en la medida de lo posible sus efectos y limpiar correctamente la zona afectada.

Eso sí, en cualquier caso, debemos esperar a tener confirmada la enfermedad por un oftalmólogo. Entonces, lo básico será mantener la higiene palpebral. Si bien es posible que su oftalmólogo también le recete algún fármaco en caso de que presente inflamaciones, lo más importante será limpiar los párpados de manera asidua.

Equipo IOTT