estuche lentillas

Uno de los principales motivos para operarse de miopía es librarse por fin de las molestias que el uso de gafas y lentillas acarrean en nuestro día a día. Y es que, generalmente, 2 de cada 3 usuarios de lentillas no tienen una higiene correcta con sus lentes de contacto o los estuches donde se guardan. Lo que provoca que a largo plazo, tras años de usarlas casi diariamente puedan generar enfermedades como conjuntivitis, síndrome del ojo seco o molestias continuas de picor, escozor o rojez.

Ya comentamos en otro post algunos consejos para el correcto uso de lentillas, como no excederse en su uso. Sin embargo, hoy vamos a hacer hincapié en su higiene, puesto que muchos de vosotros acudís a nuestra consulta con problemas oftalmológicos derivados de un mal cuidado.

Lo primero es mantener una correcta higiene personal. A la hora de manipular lentillas, objetos que vamos a introducir sobre nuestro ojo, es fundamental hacerlo con las manos más limpias posibles. Por eso, siempre, antes de tocarlas, no olvidéis lavaros las manos y limpiar la lentilla con la solución salina que vuestro óptico os haya recomendado.

Lo segundo a lo que prestar mayor atención es el lentillero. Los estuches donde las guardemos desempeñan un papel esencial en la desinfección. Sin embargo, si no los cuidamos, el propio estuche puede resultar contaminado con microorganismos durante su manipulación. Por eso, cuando estén vacíos, debemos asegurarnos de desinfectarlos también y sobre todo, dejar que se sequen. Y cuando las lentillas estén guardadas, asegurarse de que están bien cerrados. Además, debemos procurar renovarlos regularmente. Al menos una vez cada tres meses.

Por supuesto, hay que usar estuches y soluciones de desinfección adecuados. La contaminación de las lentillas o los estuches es mucho mayor cuando los líquidos no son adecuados o improvisamos algún recipiente no homologado para que reposen.

Equipo del IOTT