Una infección, un orzuelo, incluso un golpe en el ojo pueden estropear cualquier viaje y, lo que es más importante, si no se trata a tiempo puede conllevar consecuencias graves o incluso irreversibles. Por ello, es fundamental cuidar de nuestra salud, incluida la visión, cuando salimos de vacaciones o estamos fuera de casa.

Si tiene alguna patología previa o algún problema visual actualmente, es conveniente preguntar a su oftalmólogo que tratamiento, medicamento o precauciones debes tomar antes de coger un avión, barco, coche o tren.

Otra recomendación es que antes de salir de viaje se informe de que tipo de cobertura médica tiene fuera de tu residencia, si tiene seguro privado o si necesita alguna cartilla sanitaria para el extranjero. Esto puede ahorrarle muchos disgustos fuera de casa y saber cómo actuar o a dónde ir en caso de necesidad.

Si utiliza gafas, no es mala idea llevar otras de repuesto. A veces no es tan fácil encontrar unas nuevas, y más si estamos en un país con pocos oftalmólogos u ópticas a mano. Iba resultar muy poco provechosa nuestra visita a cualquier destino si no podemos ver bien.

Si, además o por el contrario, usa lentes de contacto, llévese también liquido suficiente y de sobra para limpiarlas. Ya sabrá que no debe hacerlo con agua. En algunos lugares del mundo puede contener bacterias que puede causar infecciones graves en los ojos.

Lo mismo si necesita, por ejemplo, gotas para el glaucoma, asegúrese de llevar las provisiones adecuadas.

Ante cualquier molestia, acuda al oftalmólogo

Si nota alguna molestia o ha sufrido algún percance relacionado con la visión, algo como un arañazo por una rama o arenilla, no dude en consultar a algún especialista, porque, en muchas ocasiones, una afección que no se trata a tiempo puede derivar en problemas muy serios, como una infección o una úlcera. Y, por supuesto, no tome nada o se aplique ningún producto sin supervisión de un experto en salud ocular.

Algo muy habitual en los viajes es el cambio de clima. Pasar de ambientes más húmedos, más secos, fríos o calientes, puede alterar el estado de nuestros ojos. Si sabe eso de antemano y además suele padecer de sequedad, pídale a su médico que le recete unas gotas lubricantes.

A veces notamos cambios en nuestra visión, como manchas, imágenes borrosa o destellos, a los que no les damos importancia porque puede deberse al cansancio o el estrés, pero puede esconder patologías severas como un desprendimiento de retina que debe tratarse cuanto antes. Así, no dude nunca en acudir a un oftalmólogo en el destino.

Y lo más importante, disfrute de sus vacaciones, de su viaje, de su tiempo, pero siempre asegurándonos de que estamos cuidando nuestra visión.

 

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Equipo IOTT