Dormir: la mejor medicina para la vista

La semana pasada hablamos de cómo los trastornos del sueño, los ronquidos o la apnea podrían ser síntomas de una mala salud ocular. Hoy, en lugar de síntomas hablamos de detonantes: el aspecto fundamental para no desarrollar enfermedades oculares es dejar descansar la vista. Es decir, dormir.

Dormir bien es una de las mejores soluciones para que tus ojos se relajen después del intenso estímulo diario y, además, es muy beneficioso para nuestra salud física y nuestro humor. Descansar el tiempo adecuado hace que los globos oculares se recuperen y recobren su energía para afrontar las siguientes horas.

Los especialistas recomiendan dormir 8 horas diarias (en adultos) como mínimo para descansar bien la vista y el cerebro. Pero nuestro ritmo de vida, el trabajo o el estrés puede dificultar esta posibilidad y hacernos dormir incluso menos de 5 horas. Está demostrado científicamente que dormir menos de 6 horas es malo para la salud. No dejamos el tiempo suficiente a nuestro cuerpo para que descanse y pueda ejecutar todos los procesos vitales que tienen lugar mientras dormimos. Pero casi más importante que cuántas horas durmamos es cómo lo hagamos. Es decir, un sueño profundo y de calidad. La falta de tranquilidad a la hora de domir, los trastornos del sueño o no descansar de forma adecuada tiene una incidencia muy negativa en nuestra salud y bienestar.

Muchas de las enfermedades como la irritación ocular, conjuntivitis, alteraciones en la visión o fotofobia están relacionadas con un mal descanso. Además de la fatiga visual, acrecentada en estos tiempos por el exceso de uso de monitores.

Por ello, recomendamos encarecidamente que procuréis dormir siempre lo máximo posible. No solo por vuestros ojos, sino también por mejorar vuestro rendimiento, vuestra salud física y vuestro humor. Os dejamos algunas recomendaciones:

  • Marcar un horario más o menos fijo para dormir, al menos entre semana
  • No tomar cafeína ni bebidas energéticas después del mediodía.
  • No comer cantidades abundantes de comida en la cena.
  • Dejar de fumar. Procurar no estar en espacios con humo.

Y, por supuesto, una dieta sana, ejercicio y sueños reparadores son la clave para que la salud sea perfecta. Por mucho que suene a tópico, es totalmente cierto.

Equipo del IOTT