Todos sabemos que proteger las manos y la boca es fundamental para contener la propagación del virus COVID-19, pero no debemos olvidar que los ojos son un punto también muy sensible en este sentido. Hay evidencias científicas de que el coronavirus puede contagiarse también a través de los ojos.

El virus que ha provocado que la OMS se viera obligado a declarar una pandemia mundial, puede causar una enfermedad respiratoria leve a severa. El paciente refiere fiebre, tos y dificultad para respirar. Unos síntomas que aparecen, o pueden aparecer, a los 2 o incluso 14 días o más después de exponerse.

Las personas con patologías previas o de riesgo, pueden desarrollar neumonía y morir por complicaciones de la enfermedad. Sabemos que el contagio puede producirse al toser o al hablar, esas partículas pueden entrar en el cuerpo de otra persona a través de la nariz o la boca, pero también pueden hacerlo por las cuencas oculares. Por tanto, limitar la exposición ocular puede ayudar. Otro foco de infección relacionado con la visión son las lágrimas.

Tocar este fluido que segrega la glándula lagrimal o una superficie donde se ha depositado puede ser otra vía para el contagio. Hay múltiples lugares donde puede alojarse el virus y que, por supuesto, no es visible, como el pomo de una puerta, unas llaves, una mesa, el volante del coche, y un larga etcétera. Si tocamos esos objetos y luego nos tocamos los ojos también podemos contagiarnos, de igual manera que si nos tocamos la nariz o la boca.

Algunos estudios señalan que el coronavirus puede causar conjuntivitis, pero en muy pocos casos, entre un 1 y un 3%. Bien es cierto que aún se trata de una enfermedad muy poco estudiada y no se conoce bien su alcance o efectos. En cualquier caso, la secreción ocular propia de esta afección ocular puede ser otro foco de contagio.

Recomendaciones para evitar el contagio por coronavirus

Los oftalmólogos recomiendan las mismas medidas generales y de sentido común que ya han marcado los organismos internacionales. Estas son: lavarse bien y frecuentemente las manos, mantener una correcta y cuidada higiene de las lentes de contacto, evitar tocarse la nariz, la boca y especialmente los ojos.

Una buena recomendación es que si usa habitualmente lentillas, quizá sea conveniente que, si puede, utilice preferiblemente las gafas durante un tiempo. De esta manera, reducimos la frecuencia con la que se toca lo ojos y supone una capa física extra de protección. Aunque es muy importante también que mantenga limpias sus anteojos.

Si es personal sanitario o está cuidando de alguien enfermo, si es posible, utilice gafas de seguridad, es decir, aquellas que incluyen protección lateral, superior e inferior, y que sellan totalmente esa zona de la cara. Se entiende que, ante estas circunstancias, pueda causarle cierto nerviosismo o recelo acudir al oftalmólogo para someterse a un atención urgente. Se trata de una especialidad médica que requiere, en muchas ocasiones, cierta cercanía con el paciente. Pero tenga la tranquilidad de que estos profesionales van a aplicar todas las pautas estrictas de higiene y desinfección, además de medidas especiales de protección como barreras de plástico, máscaras, etc.

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Equipo IOTT