Los grandes avances médicos y la tecnología moderna han permitido que, en la actualidad, una gran cantidad de defectos en la visión puedan corregirse y no sea necesario el uso de gafas. Dependiendo de la patología que sufra el paciente, así como su grado de afección podrá optar por unas alternativas u otras, pero siempre dejándose guiar por un experto en oftalmología.

Las lentillas o lentes de contacto

Las lentes de contacto son la solución para, prácticamente, cualquier disfunción de la visión. Se trata también de un remedio que requiere dependencia, atención y cuidados por parte del usuario, pero resuelve la parte estética o incómoda de quien no quiere usar gafas.

Su oculista le realizará una revisión exhaustiva para determinar qué tipo de lentes y qué graduación es la más conveniente en su caso. Tras este paso debe someterse a un proceso de adaptación con seguimiento por parte del especialista. No todos consiguen habituarse a este elemento visual con facilidad y, en ocasiones, es necesario realizar varias pruebas y probar con diferentes lentes.

Lentes de contacto semipermanentes

Se trata de unas lentes correctoras que se introducen en el ojo de manera semi permanente. Es una alternativa bastante válida para aquellos casos en los que no está indicada la intervención quirúrgica. Y además, si fuera necesario, es un implante reversible. Puede durar varios años.

Operación con láser

Para llegar a esta opción es importante que el defecto en la visión esté estabilizado, es decir, que lleve bastante tiempo con ese problema y que no se produzcan grandes alteraciones en su patología, por lo que es conveniente que se practique después de los 20 años de edad. También se recomienda no padecer otras enfermedades en los ojos.

Estas operaciones corrigen la miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia (vista cansada). Tienen una elevada precisión y cuentan cada vez con menos efectos secundarios. Pero no olvidemos que las gafas siguen solucionando estos problemas, por lo que se trata de una alternativa meramente estética y por comodidad.

En los casos de miopía, la cirugía refractaria es la más común, y lo que hace es moldear la curvatura de la córnea para corregir las dioptrías. Se usan gotas anestésicas y la cicatrización es muy rápida. Con esta intervención se eliminan además los problemas de hipermetropía si los hubiera.

Antiguamente se solía operar un ojo primero y al tiempo el segundo, porque había que taparlo y dar tiempo de recuperación. Con las nuevas técnicas ya no es necesario y se intervienen los dos ojos en una única operación que suele durar unos 15 minutos. Tras unas horas de reposo, el paciente podrá ver casi perfectamente y de manera gradual.

Cirugía para cataratas

Si padeces de esta patología que afecta al cristalino, llamada cataratas, está es una gran solución. Es una de las operaciones que más se practican en nuestro país y una de las más sencillas con resultados óptimos e inmediatos.

En esta intervención se introduce siempre una lente en el ojo para reemplazar el cristalino dañado y corregir tanto la falta de vista de cerca o de lejos.

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Equipo IOTT