El término médico para esta patología tan molesta, que causa espasmos, tics oculares o movimientos incontrolados en los párpados, es mioquimia. Palabra proveniente del griego Mys (músculo) y Kymos (onda).

Se trata de una contracción involuntaria, rápida y repetida de forma rítmica de los músculos de los párpados. Lo más habitual es que afecte en mayor medida a la parte inferior, aunque también puede darse en la superior o en ambas a la vez. Por lo general, es un problema pasajero e inofensivo.

Las causas de esta molestia pueden ser muy diversas, pero las más comunes son el cansancio, la deshidratación, el estrés, el ejercicio extenuante, fijar la vista durante un periodo prolongado o una combinación de todas.

Surgen de manera inesperada y puede prologarse durante segundos, minutos, aparecer intermitentemente durante horas o incluso días. En la mayoría de las ocasiones se trata de contracciones que solo percibe el que las padece.

No está muy claro por qué se producen exactamente, pero se ha relacionado con una irritación de las fibras nerviosas.

De una molestia inofensiva a un problema más grave

Como indicamos, se trata, habitualmente, de una simple molestia, pero, en ocasiones, puede esconder detrás una patología más seria, un problema neurológico como blefaroespasmo (una enfermedad rara, en el que también se ven involucrados los músculos de la ceja y la frente) y el espasmo hemifacial (un trastorno​ que afecta los músculos de un solo lado de la cara). En estos casos, los párpados tienden a cerrarse por períodos más prolongados o bloqueando incluso la visión.

También puede ser un signo del síndrome de Meige (un trastorno neurológico que genera movimientos involuntarios en la cara y espasmos de los músculos oculares) o de otras formas de distonía facial, paralisis facial o incluso la esclerosis múltiple.

Por ello, es muy importante acudir a un especialista que sabrá diferenciar si estamos ante un problema pasajero o un asunto más complejo.

¿Cómo eliminar ese temblor en los párpados?

Para erradicar este problema tan molesto hay que ir a la causa original. Es decir, a la falta de sueño, al estrés o la ausencia de hidratación.

Lo mejor es equilibrar nuestras horas descanso o incluir una siesta a mitad del día, especialmente si trabajamos muchas horas delante de un ordenador o de pantallas.

Es verdad que, a veces, no podemos reducir los condicionantes estresantes de nuestra vida, pero sí cómo nos enfrentamos a ellos. Haga ejercicio, lleve una alimentación saludable y trate de realizar actividades que compensen el estrés del día a día.

Si suele tomar café u otros estimulantes es un buen momento para reducir su consumo.

Los ojos secos también pueden estar detrás de esos espasmos. No solo es necesaria la hidratación ocular, también es importante que bebamos bastante agua.

 

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Equipo IOTT